Ocho, no osho.
Tengo en mis manos un boleto al norte,
Al sur
Y la cobarde incertidumbre de no saber donde me encuentro.
Mantengo el piloto automático
que alimento de un caldo de cabeza
que me tiene hasta más arriba de las tetas.
He manchado mi almohada con sangre por segunda.
Cinco llamados telefónicos en un día para saber si estoy viva.
Y un dolor de estomago que anuncia la tempestad.
Dos terremotos
Un nuevo presidente.
Drogas,
Y alcohol mirando el mar.
Cuantas veces habré dicho
“no tengo miedo a perder, Sólo a perderme”
Pero hoy me he ido a la mierda.
me llegó
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